27/01/09

HOMBRE DE LA GUERRILLA DEL CHE LLAMA TRAIDOR A FIDEL CASTRO


El ex guerrillero cubano Daniel Alarcón Ramírez, alias "Benigno'', acusó al líder cubano Fidel Castro de traicionar a Ernesto Che Guevara por orden de Moscú, que le consideraba "una personalidad muy peligrosa para sus estrategias imperialistas''.
En declaraciones publicadas el domingo en el diario italiano Corriere della Sera, Alarcón Ramírez afirma que la muerte del Che "se debió a una maquinación de la que son responsables Fidel Castro y la Unión Soviética''.
"Benigno'' es uno de los tres guerrilleros que tras la muerte del Che, el 8 de octubre de 1967 en Bolivia, logró eludir la persecución de las tropas bolivianas y llegar a Chile.
"Los soviéticos consideraban a Guevara una personalidad peligrosa para sus estrategia imperialista y Fidel se plegó por razones de Estado, visto que la supervivencia de Cuba dependía de las ayudas de Moscú. Y eliminó a un compañero de lucha molesta. El Che era el líder más amado del pueblo'', afirma.
Alarcón Ramírez asegura que querían exportar la revolución, pero que fueron abandonados en la jungla.
"El Che fue al encuentro de la muerte sabiendo que había sido traicionado'', asegura ‘‘Benigno'', que entró a los 17 años en el grupo del comandante Camilo Cienfuegos después de que los soldados del dictador Fulgencio Bastista incendiaran su finca en la Sierra Maestra y mataran a su esposa, Noemi.
Asegura que él disparaba mejor que nadie, pero que no sabía qué era el socialismo y que el Che se lo "enseñó todo''.
"No era fácil lograr su confianza, pero era un hombre honrado y bueno. Era el único entre los líderes que pagaba de su bolsillo el coche de servicio'', recuerda "Benigno'', que vive en París.
Con casi 70 años, afirma que Cienfuegos y Guevara "hacían sombra a Fidel'' y que había diferencias en el grupo dirigente.
"Cienfuegos murió en un misterioso accidente y yo estaba con Guevara en el Congo cuando Fidel hizo pública una carta en la que el Che renunciaba a cualquier puesto y a la nacionalidad cubana. El Che comenzó a dar patadas a la radio mientras gritaba: "Mira a dónde lleva el culto a la personalidad''', asegura.
Cuando regresaron a La Habana, Castro les propuso ir a combatir a Bolivia, tras garantizarles el apoyo de los comunistas, la cobertura de agentes secretos y la formación de nuevas columnas, pero que cuando llegaron "descubrimos que el Partido Comunista boliviano no nos apoyaba tal vez por orden de Moscú''.
El Che Guevara fue detenido y asesinado un día después, mientras que Benigno y los compañeros Urbano y Pombo lograron salvarse "con la ayuda de Salvador Allende, presidente del Senado chileno, y llegar hasta Chile''.
A partir de ese momento, Benigno comenzó a desilusionarse, al ver como Urbano era arrestado y Pombo nombrado general. "Comencé una doble vida'' que duró, asegura, hasta que huyó a París en 1996.


EFE
ROMA

24/01/09

CUBA ES UNA OLLA DE PRESION A PUNTO DE ESTALLAR




Así lo remarcó el presidente del Centro de para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, Gabriel Salvia, en Radio 10. Aseguró que "el sistema castrista de violar libertades no resiste mucho más". El Presidente de Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), Gabriel Salvia, advirtió hoy en Radio 10 que "Cuba es una olla a presión que está a punto de estallar" debido al creciente reclamo de los ciudadanos por las libertades sociales. Señaló que la propaganda más anticastrista que hay son las sentencias de los tribunales populares que condenan a personas "por el sólo hecho de tener libros" como la Declaración Universal de los Derechos Humanos en sus casas. "En realidad hay una generalidad de ver simpático lo que sucede en Cuba, pero sin vivir allí", apuntó el experto en relaciones y derecho internacional en relación a quienes se muestran a favor del régimen sin haberlo padecido. Salvia dijo además que lo que más preocupa es la "ingratitud de países" democráticos que han pasado dictaduras militares y, sin embargo, ahora apoyan a la continuidad del dictador Raúl Castro al mando del poder. Advirtió que, de todas maneras, hay un movimiento democrático anticastrista "muy importante" que está "creciendo muchísimo" en la Isla y necesita ayuda internacional, porque "Cuba tiene un gobierno ilegítimo". Respecto al futuro de la Isla, señaló que podría dar un giro hacia la democracia, porque "el sistema castrista de violar las libertades no resiste mucho tiempo más". "Creo que el reclamo de libertades políticas y civiles se tiene que dar y eso abre las puertas a una apertura total. Cuba es una gran ficción. Pensemos todo lo que nosotros hacemos en nuestros países, y tengamos en cuenta que los cubanos no lo pueden hacer", explicó.


Infobae
Argentina

MAL ARRIMO




Las dos Presidentas de América Latina, en quienes se tenían grandes esperanzas para la realización de avances en la región, han caído estos días estrepitosamente en el favor general del público.
Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet surgieron a la palestra política de Argentina y Chile debido a sus fervorosas promesas de cambio, luego de cruentas luchas del pueblo y la dictadura en el reciente pasado.Las dos damas han decepcionado a los que esperaban que fueran las conductoras de arreglos pacíficos en conflictos regionales donde se violan abiertamente los derechos civiles.
La crítica se ha acerbado estos días frente a la negativa de ambas mandatarias a reunirse con la oposición cubana y por el contrario, dando visibles muestras de afinidad con el régimen dictadorial de Raúl Castro.
Esta conducta, de viajar y dar apoyo al designado reemplazante de Fidel Castro, elegido sin el proceso democrático de los votos sino por “sucesión” como en una monarquía y no reunirse con una parte visible del pueblo que son los opositores, es una implícita bofetada a la disidencia y da la espalda a los esfuerzos por promover los derechos humanos dentro de Cuba.Cristina Fernández acaba de reunirse con el septuagenario relevo en el mando de Cuba y dice que también lo hizo con Fidel Castro.
Ahora la mandataria está en Venezuela, nación que vive en estos momentos una de sus más severas crisis de identidad política, con el gobierno totalitario de Hugo Chávez Frías.
El actual presidente de Venezuela ha demostrado una falta total de valores humanos y de no estar preparado para su alta investidura. Es objeto de burla por parte de otros jefes de estado y más aún en estos momentos de ridículo cuando trata hasta de emular a su querido mentor cubano en la parte literaria, sacando sus propias “Reflexiones”.Chávez sólo tiene admiradores entre los izquierdistas y en los países donde derrocha a manos llenas el dinero de los venezolanos.
El viaje de la presidenta de Argentina se ha dado en muy buena hora para la gente de Miraflores. Se produce cuando Chávez se está enfrentando a un cúmulo de protestas y ha ordenado "echarle gas del bueno" a los manifestantes que no están de acuerdo con su nueva consulta electoral para perpetuarse en el poder.
Michelle Bachelet ha anunciado que hará el mismo periplo que su par argentina.A las dos presidentas la disidencia cubana envió mensajes para programar posibles reuniones con la oposición durante sus visitas a Cuba.Las gestiones han sido rechazadas de plano, arguyendo las cancillerías sudamericanas que este tipo de acercamientos no se ajusta al protocolo. Sin embargo, esa excusa no es válida. Las presidentas no se reunen simplemente por no disgustar a su anfitrion, Raúl Castro. La disidencia cubana se reunió en el pasado con el presidente Jimmy Carter y con el presidente de Uruguay, entre otros.
La presidenta de Argentina se fue también de Cuba sin -aparentemente- haber contestado el llamado de auxilio que le hizo la doctora Hilda Molina (una médica cubana secuestrada de por vida por capricho del Coma Andante) quien reclama desde 1994 permiso para visitar a su hijo y nietos en Buenos Aires.
El desencanto ante la actitud indiferente al dolor humano de Cristina Fernández de Kirchner no sólo lo siente la oposición cubana sino que se extiende también a su Patria.Sus compatriotas eligieron a la ex Primera Dama como Presidenta porque ésta prometió ser diferente y preocuparse del tema de los derechos humanos dentro y fuera de esa nacion golpeada en el pasado por la Guerra Sucia.
Las espectativas fueron enormes, porque era la primera visita que realizaba un jefe de Estado argentino a Cuba desde hace 23 años.En La Habana la presidenta firmó 11 acuerdos con el régimen de Raúl Castro.Se comprobó que la parte económica primó en la visita. Forman parte de la comitiva presidencial cuarenta empresarios argentinos quienes analizaron oportunidades de negocio e inversiones en la Isla.
Y regresando al tema del supuesto encuentro de la presidenta con el Dictador Mayor, ya no es sólo Hugo Chávez quien ofrece partes médicos sobre la salud de Fidel Castro. Ahora lo hace la propia Cristina Fernándes quien rindió pleitesía al agónico peor dictador que ha tenido la historia moderna.En su reunion con Fidel Castro, Cristina Fernándes dice haberlo encontrado bien y haber tenido una conversación de una hora de duración, durante la cual hablaron sobre Barack Obama.La mandataria argentina se encargó de decir que Fidel Castro tiene una buena impresión del nuevo presidente estadounidense. Y recalcó varias veces a los periodistas, con un pie en el avión, que “Fidel cree en Obama”.Cumplida su labor informativa de neutralizar los devastadores rumores sobre la salud del Coma Andante hechos por Hugo Chávez hace 15 días, y reiterar la admiración de Fidel Castro por el nuevo representante del gobierno de Washington, se subió al avion y partió hacia Venezuela.
La presidenta argentina no habló de derechos humanos mientras estuvo en Cuba, pero sí endosó las pretensiones del régimen cubano del levantamiento del embargo en que éste insiste, no porque le afecte en demasía sino por “doblarle el brazo” a Estados Unidos.Por otra parte, la Casa Rosada ha demostrado tambien durante dos administraciones, su afinidad con el régimen cubano al trabajar arduamente en los foros diplomáticos para reincorporar a Cuba a los organismos panamericanos de los que fue expulsada en la década del sesenta por fomentar la insurreción en América Latina.
Ahora, la mandataria argentina, con este viaje a Venezuela, está apoyando a un tirano en ciernes, quien busca el apoyo regional para su lucha por mantenerse indefinidamente en el poder.La explicación a tanto arrimo es la enorme deuda que tiene Argentina con Hugo Chávez quien ha despilfarrado el erario nacional para buscar consenso.Es la hora de pagar y Cristina Fernández lo está haciendo gustosa con su presencia física, en momentos difíciles para el tozudo mandatario.
No es el mismo caso con Michelle Bachelet, la presidenta socialista de Chile, quien apoya a los regímene de La Habana y Miraflores sólo por afinidad política.
Pero el asunto en el fondo es que ambas jefes de estado estan volviendo la espalda a luchadores que tratan de sacudirse yugos dictadoriales, semejantes a los que sufrieron en el pasado Chile y Argentina.El recuerdo de los sufrimientos de dictaduras está vivo en esos países y hay muchos que lamentan allí que el instante histórico no se cumpla para bien de Cuba y Venezuela.
Mal arrimo tienen las dos presidentas en estos momentos. Deberian saber, por experiencia propia, que los sucesos son efímeros. Simple capítulos que luego se leerán en un libro.El tiempo ha demostrado que los acontecimientos se suceden y siempre dan paso a otros eventos que transforman la historia.¿Cómo va a quedar registrada la negativa de prestar ayuda a la disidencia de dos países que la necesitan en momentos de angustia?.Como un capítulo de verguenza, donde primaron la avaricia y los dogmas políticos y no los gritos de auxilio de naciones acorraladas por dos dictaduras. Gobiernos risibles que serán recordados por el triste apodo de CUBAZUELA.

Por Angélica Mora
La Nueva Cuba

21/01/09

YOANI SANCHEZ ENTREVISTA A GORKI AGUILA


Un sábado, a mediados de octubre, hiciste uno de tus conciertos más corto. Después de una canción y media se apareció la policía en la casa donde tocaban. ¿Te ocurre eso muy a menudo? ¿Desde cuándo y por qué razones Porno para Ricardo no puede cantar en ningún sitio público?

Si te refieres a la última vez que tocamos, en realidad no se trataba de un concierto sino de una fiesta que decidimos hacer después de la exposición autocensurada de Espacio Aglutinador. Fuimos entonces a divertirnos un poco con los amigos. Parece que se nos fue el horario de la mente y eran la una de la madrugada y entonces vino la policía y nos suspendió lo que estábamos haciendo. Va y a lo mejor esta vez tenían razón. Pero nos frustraron una vez más el divertirnos, como siempre nos pasa.
Han sido tantas las veces que nos han prohibido el presentarnos en público que ya ni me acuerdo cuando fue la última vez. A veces me resulta muy difícil saber cuándo fue que Porno para Ricardo tocó realmente por última vez. Sin embargo sí me acuerdo de cuándo fue la última vez que más me divertí: fue en el cine Avenida, tocamos casi dos horas seguidas sin parar y nos divertimos cantidad. Nos divertimos tremendamente y estaban muchos amigos nuestros. No había mucha gente, porque ya hemos aprendido que si empiezas a avisar, hay más posibilidades de que te lo suspendan.


El episodio de tu detención y posterior liberación se ha convertido en referencia para quienes creen en el poder de convocatoria de Internet y en la posibilidad que la sociedad civil cubana se una en defensa de determinadas causas. ¿Cuál crees que era la intención de las autoridades cubanas al detenerte? ¿Consideras que el apoyo internacional, la difusión que dio la prensa extranjera, la algarabía que recorrió los blogs y la presión de tus amigos fue lo que logró que te liberaran?


Indudablemente. Los del gobierno hicieron el ridículo, no calcularon lo que vendría. Yo creo que ni la misma gente implicada en pedir mi liberación calculó todo lo que se iba a armar alrededor de esto. Pienso que sí, que crea un precedente para saber que estos nuevos medios como la Internet pueden volverse muy poderosos en determinados momentos. Yo vivo en Cuba y siempre espero ser detenido. Yo les declaré la guerra a ellos indirectamente cuando dije que no me iba a unir a ellos, cuando les dije que no era uno más de ellos y se los dije abiertamente. Generalmente eso es algo que todo el mundo piensa y no lo dice. Nosotros además de decirlo lo decimos con música.


Veo que no te conformaste con la penalización de 600 pesos cubanos que te impuso el tribunal. Apelaste y te fue denegado ese recurso. Muchos se hubieran quedado tranquilos al haber salido sólo con una amonestación monetaria ¿por qué fuiste a por más?


Yo decidí apelar porque aparte de toda esta euforia que nos dio el triunfo, porque hay que llamarlo así, eso fue un triunfo de todos. Decidí seguir con la apelación precisamente por eso, porque todos estábamos tan contentos con lo que había pasado y lo creíamos tan injusto, que yo me sentí muy responsable por todo el esfuerzo que hicieron todos. Así que decidí apelar por un problema moral. No fue por nada que me metieran en la cabeza sino que yo vi que cada uno tuvo que ver con que yo ahora mismo pueda hablar contigo. O sea que no estuviera ahora mismo metido en el Combinado con cuatro años de condena.


El huracán Gustav sucedió a los aires ciclónicos que levantó tu causa dentro y fuera de Cuba. Incluso la coincidencia de consonante inicial hacen parecer que el meteoro llamado Gorki ya nos venía tocando. ¿Consideras que corrientazos como el que nos provocaste en la última semana de agosto puedan acelerar los necesarios cambios en Cuba? ¿O eres de los que prefieren los cambios graduales, organizados desde arriba, las transiciones dictadas desde un buró?


Es que ya esa pregunta me mete en un ámbito político y yo no puedo vislumbrar políticamente el futuro de este país. No me siento con opiniones para tener en cuenta. Yo lo que veo es lo que ha pasado en otros países, por ejemplo Rusia, donde la gente que estaba antes en el poder están gobernando ahora mismo. Eso perfectamente puede ser lo que nos pase aquí en algún momento. Todavía no veo una unión entre la gente que está en desacuerdo con el régimen, ni entre la gente que ha concientizado eso y se ha juntado de cierta manera. No creo que estemos en la situación todavía de hacer un cambio desde esta posición.
Yo miro todo desde el punto de vista individual y te aseguro que yo sí me separé, yo me divorcié de todo eso. No vivo la doble moral, me fui de toda esa demagogia. Soy un artista que hace su música, la que tiene que hacer y en el momento que la tiene que hacer y pal carajo. Es así simplemente.


Lo corrosivo de las letras de las canciones de PPR hace sonrojar a los más moderados y espantarse a los intransigentes ¿por qué no escoger el fácil camino de la complacencia y el oportunismo? ¿Por qué no han querido integrarse a la Agencia Cubana del Rock?


No hemos querido integrarnos a la Agencia y ella tampoco quiere que nosotros nos integremos a ella. Desde antes de existir la agencia ya estaba en los planes que nosotros no existiéramos entre sus filas. Eso es obvio. Cuando uno se vuelve políticamente incorrecto no se puede pertenecer a una organización como ese engendro que se llama Agencia del Rock.
En cuanto a escoger el camino, creo que a veces uno no escoge nada, sino sencillamente es lo que te gusta hacer. No quiero hacer concesiones con lo que considero mi identidad. Realmente Porno para Ricardo es un piquete sincero, contrario.


¿Cómo ha sido la recepción de la comunidad artística cubana, especialmente de los músicos hacia tu obra? ¿Cuál fue la respuesta dada por ellos cuando te pusieron tras las rejas?


Mucha gente se te acerca y te dice: “Coño qué volao está, me encanta lo que están haciendo”, pero de ahí a dar el paso y tomar la posición nuestra, va mucho. A veces no basta con que te muestren esa solidaridad para que uno sienta que está unido a los demás. Una de las cosas que yo siempre he sentido alrededor de Porno para Ricardo es la soledad.
Cuando me detuvieron esa comunidad artística tuvo una reacción nula. Fue algo penoso. Eso puede analizarse desde muchos puntos de vista y creo que una de las cosas que influyó fue la falta de información que existe hacia el interior del país con respecto a cualquier hecho de este tipo. Eso de que hayan sido artistas de otros países los que se solidarizaron conmigo, estando yo a sólo algunas cuadras de un colega que no se haya enterado o que no quiera involucrarse por miedo. Realmente eso dice mucho del país donde vivimos.


Te miro y eres una especie de Peter Pan del rock, alguien que con cuarenta años parece haber bebido de la fuente de la juventud que da el comportarse como un hombre libre. ¿Te has propuesto sobrevivir a tus censores? ¿Cómo te imaginas el día que ellos no estén para dictar qué se exhibe en los cines o qué se escucha en los teatros?


No me he propuesto sobrevivirlos. Lo que me he propuesto realmente es hacer lo que quiero hacer ahora con total libertad. Sería muy bueno ver el final y ver lo que pasará.


Un electroshock –como el que es tu música- puede devolver la cordura o, mejor todavía, la locura a esta sociedad tan parametrada y estatalizada. Cuando nadie censure las letras de tus canciones ¿qué tocarás entonces?


A veces he dicho que Porno para Ricardo existe en este país solamente, pero también puede que exista en otra circunstancia y en otro momento. Será un día muy feliz ese en que no haya censores. Siempre habrá un motivo para cantar. La censura nunca va a dejar de existir completamente.

Grupo 'Porno para Ricardo'

Cuando se escuchan los discos de PPR es posible notar una aglomeración de esos pensamientos y exabruptos que nos surgen a todos cuando chocamos con la burocracia, el abuso de poder, el absurdo cotidiano. De manera que los temas que han escrito son como crónicas de todo aquello que –rara vez- logramos articular en público. ¿Sientes que hay ira o resentimiento en lo que escribes?


Sí, por supuesto y también hay odio. El odio es un sentimiento que también puede dar pie a cosas creativas. O sea es fértil, es bueno, como también lo puede ser el amor la desesperanza o cualquier tipo de sentimiento humano que de pie a la creatividad.


Fuera del escenario me consta que los integrantes de PPR se mantienen muy unidos. Tienen constantemente alrededor un hervidero creativo formado por jóvenes inconformes y contestatarios. ¿Qué proyectos, paralelos a la música, han salido de esa efervescencia artística?


Nosotros hemos tenido tremenda cantidad de proyectos, pero generalmente se han frustrado. Siempre quisimos darle el perfil a Porno para Ricardo de un grupo no solamente musical, que escandalizara desde otros ámbitos también. En los años ochenta yo me reunía mucho con la gente de artes plásticas, como Glexis Novoa, Arturo Cuenca, Carlos Quintana. Era fans de visitar las exposiciones y también visitaba mucho toda la escena –supuesta- que había aquí en Cuba de música rock sobre todo en el Patio de María. Veía que estaban siendo un poquito perezosos en cuanto a lograr cosas. Como espectador me paraba a mirar esos grupos y los veía decir “uno, dos y tres” y tocaban un número, después no pasaba nada y tocaban otro.
Era un estilo de metal extremo y yo veía que no me estaban hablando, que no había una comunicación. Me dije: “Para tener un grupo que me guste realmente, voy a tener que hacerlo yo mismo”. Eso fue lo que pasó, hice un grupo de rock and roll y cambié el status del público y me subí en la escena a hacer Porno para Ricardo. Ya les digo que no sólo era música, nosotros interactuábamos siempre con el público. Una vez por ejemplo se nos ocurrió hacer una escultura blanda en el parque de la calle G, al friqquie desconocido. Era una especie de parodia a la inauguración de la estatua de Lennon.
Íbamos a hacer una escultura que estaría firmada por Ricardo hecha con pomos plásticos llenos de ron formando una escultura humana. Estaría sentado en un banco y abajo tendría una tarja que diría “dirás que soy friqquie, pero no soy el único”. Se iba a hacer una convocatoria, pero al final todas esas cosas se te quedan sólo en proyectos, pues para llevarlos la práctica necesitas de otra gente y de transporte. No se dio en ese momento.
Pensamos incluso hacer una revista que se llamara Porno para Ricardo, una revista muy loca que rompiera con todas las revistas oficiales.


Gorki al borde de los cuarenta, viviendo todavía en la casa paterna a falta de la posibilidad de tener una vivienda propia, censurada su música y vigilados su paso ¿No serían esos motivos más que suficientes para emigrar y encontrar otros horizontes? ¿Por qué sigues aquí?


Yo he optado por el exilio las veinticuatro horas del día y también opto por quedarme aquí otras veinticuatro horas más. Yo estoy en una dicotomía ahora mismo terrible. Por supuesto que quiero irme y dejar esta mierda, pero hay otra parte complicada de mi identidad que siente que tiene algo que hacer aquí. He vivido aquí durante cuarenta años y tengo muchas cosas que me atan aquí y muchas más que me son repulsivas. Es una relación de amor-odio, de esas de las inexplicables.


El Gorki que se encarama en el escenario es de cierta manera un personaje, hay mucha diferencia entre ese y éste que está aquí ahora frente a mí, sentado sobre la hierba.
Este que ven aquí es otro personaje también. Ahora estoy hablando frente a una cámara, estoy haciendo un personaje aquí. Tengo millones de luchas internas, tengo unos cuantos “yo” en el interior.


Una persona como tú, que dice y hace de esta manera que vemos, debe sentirse amenazado en un país como este, ¿cómo te va con esa sensación que es el miedo?


Yo cada día siento miedo. Dos días antes de que me llevaran preso soñé que estaba en la prisión, Ayer soñé que mi casa estaba llena de policías. Cuando vives en Cuba tienes que aprender a convivir con el miedo, porque el sólo hecho de tener que alimentarte y comprar en la bolsa negra te puede llevar a ser arrestado. Este es un país de miedo y mentira, ellos manejan muy bien eso.


Si por un momento la demencia se adueñara de los que hoy te impiden presentarte en público y te permitieran organizar un mega concierto en la mismísima Plaza de la Revolución, ese sitio donde el Papa hizo su misa en aquel enero de 1998 y donde Fidel Castro le ha arrancado gritos a miles de cubanos ¿con cuál tema cerrarías ese quimérico concierto?


Primero tendrían que preguntarme si estaría de acuerdo y claro que estaría muy contento de ir a ese lugar, pero sin abandonar mis convicciones. Vamos a tocar todo lo que quiera Porno para Ricardo y veremos porque nos da para terminar el concierto. Nosotros somos muy espontáneos, pero no les quepa duda que cantaremos El Comandante y El General.


¿Hay algo que no te haya preguntado que quieras decirme?
Bueno, si quieres te cuento qué tipo de mujeres me gustan más…


Por Yoani Sánchez

19/01/09

EL BLOG DE HILDA MOLINA




Recientemente la Dr Hilda Molina se ha sumado a los cubanos que debido a la falta de espacios y una obtinada represion de los elementales derechos de expresarse libremente escogen los Blogs para dar sus opiniones personales, pues aqui les dejo este excelente post de el blog de HILDA MOLINA.


Siempre que los cubanos necesitamos o deseamos salir de nuestra Patria o entrar en ella, tenemos obligatoriamente que pedir permiso al gobierno implantado en el país desde hace medio siglo. Sólo con ese permiso podremos lograr tan personalísimo objetivo.Cuando en 1994 supe que iba a ser abuela, solicité mediante los trámites establecidos, el permiso de viaje imprescindible para visitar la Argentina, con vistas a asistir al nacimiento de mi primer nieto. Mi adorado primer nieto Roberto Carlos, cumplirá 14 años el próximo mes de Junio, y aun no lo conozco. Mi adorado segundo nieto Juan Pablo, cumplirá 8 años el próximo mes de Mayo, y aun no lo conozco. La Convención para los Derechos del Niño de la UNICEF, reconoce a cada niño del mundo, el derecho a crecer en una relación normal con toda su familia. Jamás mis nietos argentinos, han podido disfrutar de esta bendita relación con su familia paterna cubana. Y esto es así, porque el gobierno cubano viola permanentemente sus derechos, al negarme durante más de catorce años el permiso para visitarlos; y al retener por la fuerza en Cuba durante dos años a mi anciana madre, impidiéndole viajar a la Argentina.Aunque estoy consciente de que la libertad de movimiento dentro y fuera de la propia Patria, es un derecho indeclinable que Dios nos concede al crearnos libres y a Su imagen y semejanza; aunque estoy consciente de que éste es un elemental derecho reconocido y respetado en el mundo civilizado, he solicitado sin cesar y disciplinadamente, el permiso de viaje a las autoridades de la isla, pero mis gestiones han sido inútiles, porque el gobierno no solamente me lo niega, sino que ha respondido con mentiras, burlas y humillaciones. Ante esta realidad, he pedido y continúo pidiendo respetuosamente ayuda, a personas de otros países, reconocidas por su sensibilidad y su histórica defensa de los derechos humanos. Resulta realmente doloroso y degradante para una mujer de mi edad, implorar en pos de derechos que incuestionablemente me pertenecen, y que hombres endiosados se afanan en usurparme. Pero cuando suplico no lo hago por mí. Yo estoy dispuesta a asumir y a enfrentar cualquier sufrimiento, cualquier agresión. He pedido ayuda, porque me es imposible mantenerme callada frente al sufrimiento de los seres que más amo: nietos, nuera, hijo y madre. He rogado ayuda, porque con mi silencio me convertiría en cómplice de los que torturan cruelmente a las personas más vulnerables de mi familia: mis inocentes nietecitos; y mi madre anciana, enferma e indefensa.Desde la edad de 15 años, vivo en una sociedad radicalmente politizada, donde todo obedece y responde a la política única del gobierno, donde todo está sujeto a férreos controles políticos. Sin embargo, nunca me ha gustado ni me ha interesado la política. No tengo aspiraciones políticas; carezco de habilidades políticas. Pero esto no ha sido óbice para que cumpliendo con lo que considero un elemental deber, critique pacíficamente aquí en mi país lo que en mi criterio merece crítica; y exponga las traumáticas experiencias que he vivido en estos últimos 50 años. Es por eso que cuando levanto mi voz en defensa de mis idolatrados nietos, y en defensa de nuestros derechos familiares, el gobierno cubano y sus voceros internacionales, tratan de descalificar mis sentimientos de abuela, de madre y de hija; e intentan promover la absurda y antihumana idea de que mi indiscutiblemente lógica actuación, tiene un trasfondo político.Agradezco desde lo más profundo de mi corazón al Dr. Néstor Kirchner, pues su gobierno fue el primero de aquella nación que se preocupó por el sufrimiento de mi familia; agradezco a los miembros de ese gobierno, que con gran respeto, interés y perseverancia, recepcionaron y atendieron nuestra solicitud desde el inicio. Agradezco a la Dra. Cristina Fernández, la sensibilidad que ella y su gobierno han mostrado hacia la situación que viven mis nietos; y en especial, sus valiosas gestiones, que permitieron el viaje de mi madre a la Argentina el pasado año. Agradezco también al General Raúl Castro, su gesto racional y piadoso, al concederle el permiso requerido.Recientemente conocí que la Sra. Presidenta de la Argentina, Dra. Cristina Fernández, viajará a Cuba. De inmediato le solicité a través de una carta, que intercediera en aras de que el gobierno cubano cese en su empeño de continuar impidiendo la felicidad de mis nietos, sus pequeños compatriotas. No le he pedido a la Excelentísima Sra. Presidenta de la Argentina, que suscriba mis pacíficas opiniones críticas sobre el régimen cubano. No le solicito que respalde mi condición de disidente. No intento derrocar al gobierno, ni le pido colaboración al efecto. No le he solicitado ayuda para lograr el respeto de nuestras libertades conculcadas. Yo sé que el valiente pueblo argentino sufrió los horrores de dictaduras militares. Yo conozco que cuando figuras prestigiosas de otros países visitaban y brindaban su apoyo a los que se oponían a esas dictaduras, aquellos valerosos argentinos se sentían menos desamparados, menos indefensos, más comprendidos, menos calumniados, menos olvidados. Aunque realmente necesitamos de una solidaridad similar; aunque Cuba necesita que no solamente sea escuchado y atendido el discurso único, monocorde y perenne del gobierno, no he pedido a la Excelentísima Dra. Cristina Fernández un respaldo semejante al que los opositores argentinos recibieron en la época de las dictaduras. Le he rogado únicamente, con humildad y desde el fondo de mi corazón, como sólo una abuela puede hacerlo, que ayude a dos inocentes niñitos argentinos, mis maravillosos nietos.El gobierno cubano, experto en reclamar, exigir y protestar en múltiples tribunas, defendiendo intereses propios y ajenos; experto en poner condiciones al mundo entero, al tiempo que no admite condiciones; experto en exigir y al unísono violar derechos, no admite ni acepta el justo y sencillo reclamo de nuestra familia. El gobierno cubano olvida que el amor maternal vive en los genes mismos de todos los seres vivos femeninos; olvida que hasta las hembras de los niveles inferiores de la escala zoológica, seres no pensantes, sin política ni ideología, aman a sus retoños y luchan por ellos. Y es en base a esa evidente realidad, que la sagrada relación sustentada en los universalmente venerados amores de madres y abuelas, no debe ser nunca invadida, no debe ser nunca profanada, ni por políticas, ni por ideologías, ni por brutales venganzas. Las siempre demoníacas agresiones a la maternidad y a la doble maternidad implícita en la condición de abuela, hieren letalmente las entrañas mismas de la naturaleza; y niegan los principios básicos y elementales de la condición humana. Por eso nuestro sabio y admirable apóstol José Martí, paradigma del respeto, el amor, y la consideración que merece la mujer, primera y divina cuna de la vida, dijo en uno de sus maravillosos versos sencillos, “…no empañes tu vida diciendo mal de mujer”. Sería ciertamente muy bueno para nuestra Patria que los gobernantes cubanos, que han proclamado a Martí como autor intelectual de su revolución, siguieran las enseñanzas sobre la mujer y las familias de este hombre excepcional, el cubano más grande de todos los tiempos.La sentida y respetuosa petición de apoyo para mis nietos, que como abuela dirijo a la Sra. Presidenta de la Argentina, en manera alguna constituye una presión ni sobre el gobierno argentino ni sobre el gobierno cubano. En la Argentina viven todos mis amores. Cuba es mi Patria. Sólo deseo que las relaciones entre ambas naciones, resulten beneficiosas para sus respectivos pueblos. Es que existe una razón mínimamente aceptable, capaz de explicar el ensañamiento interminables del gobierno cubano con mis nietos argentinos? Es que existe una razón mínimamente aceptable, que explique por qué el gobierno cubano me impide ser abuela y madre? Por qué los que gobiernan en Cuba se comportan como si mi visita a mis nietos, y mis derechos de abuela y madre, constituyeran un peligro para el poder que ejercen en el país? Ruego a Dios que este mensaje sea acogido por los destinatarios. con la misma sinceridad y buena voluntad con que yo lo envío. Ruego a Dios que las personas civilizadas, sensibles y desprovistas de ese odio prepotente, irreflexivo y obnubilante que deshumaniza al ser humano, al leer este mensaje, comprendan la verdad y justeza de mi sencillo reclamo. La que escribe estas líneas, una humilde abuela cubana de más de 65 años, sola y enferma en mi país, ruego a la Excelentísima Dra. Cristina Fernández, defensora histórica del respeto a los derechos humanos; y Presidenta de mis nietos, que si le es posible, por razones no políticas sino estrictamente humanitarias, ayude a mis nietos argentinos a poder disfrutar por primera vez en sus dulces existencias, de una relación normal con su abuela paterna; y que contribuya con sus valiosísimas y nobles gestiones, a que se hagan realidad en ellos las hermosas palabras de nuestro José Martí: “Los niños nacen para ser felices”.

¡Bendito sea Dios!
Dra. Hilda Molina

17/01/09

SECRETO DE ESTADO


El tema de la salud de Fidel Castro es tabú en Cuba y el régimen no ha dicho nada al respecto, delegando todo parte médico al incondicional Tío, “arreglalotodo”, Hugo Chávez Frías.Pero, según lo demuestran los correos electrónicos que recibo desde Cuba, la población bulle con rumores a través de “Radio Bemba”, o sea de boca en boca
Los cubanos no se han informado por ningún órgano oficial de la posiblidad que el Máximo Líder haya empeorado o muerto. Nadie de la nomenclatura, y menos el hermano Raúl, se han dignado notificar al pueblo cubano. Este sólo se ha enterado por lo que capta en antenas parabólicas ilegales -que le permite un atisbo al otro mundo real y libre- que el Presidente de Venezuela dijo por la radio y televisión de su país que Fidel Castro no aparecería más en ningún acto público “por estar delicado de salud”. También algunos tienen internet, gracias a las computadoras que les han enviado del exterior o han recibido llamadas telefonicas desde Miami, donde las especulaciones son aún más diversas.
El Granma y Juventud Rebelde traen noticias coladas que a nadie interesa y la repetición de las Reflexiones del Coma Andante.Todo esto ha hecho que la poblacion comente una y otra vez que “esta vez “ Fidel, sí pasó a peor vida. Eso conforma un secreto de estado tan hermético como lo era en su época en la recien creada Unión Soviética el estado de salud de Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, cadáver insepulto ya a fines del año 1923, pero sólo oficialmente declarado muerto el 21 de enero de 1924. A Lenin le crearon tres mausoleos antes de quedar satisfechos con el último que está en la Plaza Roja de Moscú a los pies del Kremlin.
A Vladimir Lenin Fidel Castro le cantó sus más conmovedoras loas. En un discurso titulado “La Revolución de Octubre y la Revolución Cubana” el Comandante exaltó los méritos del bolchevique y subrayó que su mayor logro fue haber interpretado a la perfeccion la doctrina Marxista.
“...la extrajo de todos los revisionismos, la limpió de todas las distorsiones y la transformó en un poder revolucionario...”.FIDEL CASTRO
Fidel Castro se sabía de memoria esa doctrina, que ocultó al pueblo a su bajada de la Sierra Maestra y envolvió sus reales intenciones de aplicarla, con la triqueñuela de que su revolución era “verde como las palmas”.
Como Lenin, su cadáver momificado irá a parar a un Mausoleo especial -posiblemente ya construido en la misma Sierra Maestra- poniendo fin a uno de los tantos secretos de estado que el régimen de La Habana ha guardado celosamente durante largo tiempo.


Por Angélica Mora
La Nueva Cuba

15/01/09

FIDEL CASTRO EN COMA



Fuentes cercanas a hijos y familiares en Cuba comentan que Fidel Castro cayó en estado de coma y se encuentra en estado grave con un respirador artificial.
Desde hace semanas el ex gobernante cubano venía perdiendo la facultad de concentración, por lo que fue aislado de su grupo de apoyo, que era el que escribía las reflexiones bajo su firma.
A este cuadro, del cese de la publicación de las reflexiones hace más de un mes, se une el de los últimos mandatarios que han visitado la isla, como los presidentes de Panamá y Ecuador, Martín Torrijos y Rafael Correa, que obviamente no se reunieron con Fidel Castro.
Y la tapa al pomo, como se dice en el argot popular, la pone el presidente Hugo Chávez, que desencadena la especulación mayor sobre la muerte o gravedad del dictador cubano:
“El Fidel que recorría calles y lanzaba interminables discursos con su uniforme miliar, ya no volverá”, dijo el presidente venezolano.
Ni siquiera una foto o una nota coherente y simbólica para el primero de enero, pudieron contemplar o leer en el aniversario 50 de la revolución, los cubanos simpatizantes del castrismo, que cada día son una minoría más exigua dentro de la población.
Todo parece indicar, que se acerca al fin de la era del caudillo Fidel Castro, que deja a Cuba en la mayor de sus miserias económicas y en la más triste y desolada coyuntura de persecución que recuerde la historia cubana.


Por Alberto Muller
Diario Las Américas
La Nueva Cuba

PROSTITUCION INFANTIL EN CUBA, VIDEO

http://www.cubaliberal.org/videos/prostitucion_infantilenCuba.wmv

Aqui les dejo el link de este documental que ha traido una gran polemica, se puede apreciar lo que todos saben pero nunca se ha filmado,la escuela que sale en las imagenes es el pre-universitario "Guiteras" en el vedado, espero que los lectores de Ideas Ocultas saquen sus propias conclusiones,saludos.

12/01/09

PROUDHON Y EL RANKIN DE LA INFAMIA


El domingo 4 de enero de 2009 el periodista español Javier Ortiz se definió un tanto Proudhon. Lo hizo en su columna El dedo en la llaga, del periódico Público, dedicada esta vez al actual régimen político cubano, después de explicar que Karl Marx se burlaba del viejo revolucionario francés acusándolo de ser demasiado de izquierdas para la derecha y demasiado de derecha para la izquierda. Todo para autodefinirse (el señor Javier, no Marx) como una persona muy equilibrada. Pero vayamos al tema de la columna que, en mi opinión, revela parte de lo que sucede en la prensa española y, yendo más lejos, en la mentalidad llamada de izquierdas europea, en lo que a Cuba respecta. Le puso por título “Cuba y la jerarquía de las fobias”, y a mitad del texto destaca en negritas una conclusión que, por lo menos, llama a la reflexión. Dice: El puesto del castrismo en el ‘ranking’ de lo odioso es secundario.Pero sigamos con la columna. Su quid es muy sencillo: “todos debemos establecer una jerarquía de nuestras fobias”. Con otras palabras: Todos debemos ordenar nuestros odios. Y, por lo que se deduce, del lugar que ocupe cada atrocidad debe depender la actitud que adoptemos frente a ella. Así (sin citar otro ejemplo concreto que el del castrismo), entra directamente en materia. Nos dice que “si juzgamos con equidad los regímenes latinoamericanos (o americanos en general)” debemos llegar a la conclusión citada en el primer párrafo. O sea, que “el puesto del castrismo en el ‘ranking’ de lo odioso es secundario”. ¿Por qué? Pues porque, según él “hay Gobiernos que practican el terrorismo de estado en masa” y “hay gobernantes que se dedican a expoliar a su población y a malvender los recursos nacionales para engrosar sus cuentas corrientes”. También nos habla de otros que descuidan “hasta extremos escandalosos la educación, la sanidad y la nutrición de sus connacionales”. Y a continuación advierte que “a casi todos ellos los estados occidentales los tratan como si fueran próceres, sólo porque les hacen la rosca”. Nada, que hay malos más malos y otros menos malos que otros. No obstante remata su columna aclarando, por si las dudas, que no simpatiza con el castrismo. Si bien explica poco el porqué. Sólo le disgusta que haya tan pocos negros en la jerarquía del poder y que existan tantas restricciones a las libertades. Y el resto lo engloba crípticamente en “un largo etcétera” que no le impide concluir con este “pero” realmente significativo: “Pero (escribe) miren y comparen, y, si encuentran algo mejor, compren.” Algo mejor que la dictadura cubana, se entiende.Lo que parece una broma pesada. Pero lo que sucede no es broma. Sin dudas este señor ha tomado un atajo peligroso. Como suele ocurrir con esta rara “inteligencia” de izquierda rancia se lanza enseguida a simplificar. En una simple oración pretende englobar un continente, meter medio siglo de historia y dar una lección de pragmática ideológica hablando de cosas que evidentemente no conoce; o que conoce poco y mal.En primer lugar, se salta sin más un dato clave: el régimen cubano no es susceptible de comparación con ningún Gobierno actual de América. Ni siquiera con el de Venezuela. Cualquier comparación es injusta. ¿La razón? Todos esos Gobiernos han llegado al poder mediante elecciones libres y, hoy por hoy, se rigen por las reglas de la democracia. De modo que, tanto los que practican lo que él llama “el terrorismo de estado en masa”, como los que se dedican a engordar sus cuentas corrientes a costa de expoliar y malvender los recursos de sus países, o los que descuidan escandalosamente la educación, la salud y la nutrición de sus connacionales, no sólo han sido elegidos por esos connacionales, sino que estos pueden penalizarlos y arrojarlos del poder a través de las urnas. Lo que no es poca cosa. Un método defectuoso, susceptible de corrupción, es cierto, pero que cabría preguntarse si no sería el que el colega volvería a comprar para su país si hiciese falta. Claro, él habla de América y de Cuba y lo hace desde una democracia consolidada donde la libertad es tal que hasta los repugnantes terroristas de ETA son tratados dentro de una legalidad que, aun tratándose de asesinos múltiples, les respeta la vida. Y no hablo de sus ideas, porque éstas son las mismas que sostienen los partidos nacionalistas que participan de lleno en la vida política del Estado. Es como si América no se mereciera otra cosa. O tal vez por eso (por la distancia que lo separa de la dictadura, incluso de la de Franco) se le escapa algo esencial: que Cuba vive bajo la dictadura de un solo hombre que lleva medio siglo haciendo lo que le place con el país y que, por esa razón, no necesita engrosar su cuenta corriente con el expolio de los recursos del país, porque éstos pertenecen por entero, y de forma vitalicia, a su cuenta corriente. Y (silos dejan) a las de sus sucesores. Esa diferencia (dictadura vs. Gobierno democrático) es lo que probablemente rige el diseño de la política exterior de muchos estados occidentales que el autor critica. Eso y no el hecho, un poco frívolo me parece, de que determinados países les hagan la rosca o no. El autor de la columna en cuestión olvida otro detalle: Que aun cuando perpetremos esa improcedente comparación, la tendríamos que hacer sobre bases inseguras. Las dictaduras se rodean de un espeso secretismo y de un no menos espeso muro propagandístico. ¿Con qué datos fiables podría cotejarse? Este señor, por ejemplo, no menciona el presidio político, el exilio, los fusilamientos ni la discriminación y el acoso que sufren los disidentes. ¿Por qué? ¿A causa de su superficialidad? ¿O porque la propaganda y la censura del régimen cubano, combinados, le han hecho considerar erróneamente su naturaleza para ubicarlo en un sitio secundario de ese ranking? ¿O sea —lo mismo— a causa de esa superficialidad que lo lleva alegremente a hacer esa clasificación? En suma, establecer un ranking de fobias (o de filias, que para el caso viene a ser lo mismo) me sabe a disparate. Los crímenes no son canciones. El fusilamiento, por ejemplo, de tres jóvenes que intentaron huir de la dictadura en una lancha de transporte público en 2003, haciéndolo coincidir con el encarcelamiento de decenas de opositores y periodistas independientes, es tan odioso como, en ese mismo instante histórico, (y si dejamos a un lado la espectacularidad mediática) la invasión de Irak y, más atrás, la dictadura de Saddam Hussein y, por supuesto, el fatídico 11- S. Y todas estas atrocidades debieron recibir, como mínimo, un tratamiento ético similar. Por eso es un dislate querer ordenar según ciertos valores las fobias. Máxime cuando seguramente las que —buen señor de la “izquierda” al fin— le despiertan EE UU y los Gobiernos tercermundistas de la región, le impiden ubicar donde debiera la que dice provocarle el castrismo. Lo mismo podría decirse, insisto, respecto de las filias.Un periodista que intente realmente ser Proudhon (en el sentido de objetivo), ¿no debiera ordenar datos en lugar de fobias? ¿O de filias?


Por Abel German
La Nueva Cuba

TERMIDOR EN LA HABANA




El máximo líder cubano, Fidel Castro, y su hermano Raúl, presidente del país, han decidido pasar de puntillas por el 50º aniversario de la revolución que los aupó al poder. Y es que la población, sumergida en la lucha por la supervivencia, no está para celebraciones. El régimen esgrime "los huracanes y la crisis financiera internacional", además del embargo estadounidense, para explicar el hundimiento de la que fuera la tercera potencia económica de Latinoamérica en 1957. Los economistas, y muchos cubanos de a pie, califican de "coartadas" esas razones y culpan a un "sistema disfuncional y totalitario". Los cubanos viven peor hoy que hace 50 años: lo dicen ellos y lo confirman las estadísticas. Desde que Moscú suspendió los subsidios en 1990, la isla no levanta cabeza y la producción está paralizada. El salario (un promedio de 400 pesos o 15 euros al mes) no alcanza para cubrir las necesidades básicas de una familia, como ha reconocido el propio Raúl Castro. Los alimentos que se reparten con la cartilla de racionamiento apenas dan para una semana. Las penurias se han agudizado con la introducción de la doble moneda: los cubanos reciben el sueldo en pesos, pero deben comprar toda una serie de artículos en pesos convertibles o CUC, rebautizados popularmente como chavitos. Un CUC equivale a 24 pesos nacionales (un euro). Los pesos sirven en las bodegas de alimentos subsidiados, en las tiendas de ropa reciclada (de segunda mano) o en las guaguas. En cambio, la carne de res, la leche, buena parte de las medicinas, la ropa nueva o los electrodomésticos tienen que pagarse en CUC y a precios estratosféricos. En la tienda Palco, por ejemplo, un litro de leche vale 3,17 dólares (2,28 euros) y una lata de atún, 4,27 (2,3 euros). El Estado pretende así recuperar el circulante en divisas y reducir el déficit público. El problema es que sólo los cubanos que tienen contacto con el turismo, trabajan en empresas mixtas o reciben remesas de familiares en el exilio pueden acceder al CUC. La mayoría de la población sólo maneja pesos y pasa necesidades. "La brecha social es cada vez mayor y la desigualdad en el ingreso se ha duplicado", comenta desde La Habana el economista Óscar Espinosa. Cuando Raúl Castro permitió el acceso a ordenadores y telefonía móvil, muchos cubanos se encogieron de hombros. "¿De qué me sirve?", pregunta Sara, que acaba de licenciarse como programadora de Informática y gana 400 pesos al mes. "¡Si ni siquiera puedo comprarme unos zapatos decentes! Una computadora vale 1.000 CUC, y el teléfono móvil, 60 CUC, más otros 121 la línea. Y a ti no te pagan en chavitos. ¿Cómo tú vas a comprar nada?". Carmelo Mesa-Lago, profesor de la Universidad de Pittsburgh, no duda en calificar de "desastrosa" la política económica cubana de los últimos 50 años, jalonada por "la colectivización y la centralización, siete cambios de organización económica, cuatro cambios de estrategia de desarrollo y destrucción del incentivo individual". Sonados y costosos fracasos, como el empeño de Fidel Castro por lograr una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar, criar vacas que dieran leche de sabores o establecer plantaciones de café a una altitud inadecuada, reflejan las arbitrariedades de un régimen que ha sobrevivido gracias a los subsidios externos. La caída de la URSS puso fin a unas ayudas de 65.000 millones de dólares (cinco veces el Plan Marshall con el que EE UU contribuyó a la reconstrucción europea tras la II Guerra Mundial). Comenzó entonces un periodo de penurias del que la isla no ha salido todavía, a pesar de que Venezuela tomó el relevo, en 1999, como benefactor de Castro: Hugo Chávez suministra a Cuba el 57% de sus necesidades de combustible a precios preferenciales, que en 2008 supuso un subsidio de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares. Si en 1957 sólo Argentina y Uruguay superaban a Cuba en renta por habitante, hoy la economía cubana es la penúltima del continente, por delante de Haití. Incluso si se aceptaran las cifras del Gobierno, Cuba se situaría en el puesto 21º de América Latina. El régimen se niega a calcular la pobreza con los métodos homologados. Aún así, un 46% de los habitantes de La Habana se consideran pobres o muy pobres. Los subterfugios estadísticos no pueden ocultar la dimensión del naufragio. Esqueletos de fábricas e ingenios abandonados salpican el paisaje de la isla. La Habana languidece con sus edificios en ruinas. Los mercados están desabastecidos y la gente resuelve la comida en el mercado negro. En 1958, Cuba producía casi el 80% de los alimentos que consumía y era el principal proveedor de hortalizas de EE UU. Hoy es al revés: la isla importa más del 80% de la cesta básica y la mayor parte de los alimentos viene de EE UU, quinto socio comercial de Cuba a pesar del embargo decretado en 1962. Actualmente, más del 50% de las tierras cultivables están ociosas. En 2007, la producción de azúcar se hundió a 1,2 millones de toneladas, la peor desde 1903. El turismo, las remesas de los exiliados y los subsidios venezolanos compensan el déficit de la balanza comercial. Del deterioro no se libran ni los logros esgrimidos por la revolución. Si bien en los años cincuenta Cuba ya tenía la menor mortalidad infantil y uno de los índices más altos de alfabetización de Latinoamérica, la revolución extendió la educación y la salud a las zonas rurales. Hoy, casi la mitad de los 60.000 médicos está en las "misiones internacionales" pagadas por Venezuela. No hay ambulancias y los medicamentos escasean. La educación tampoco se salva de la debacle, debido a la masiva deserción del profesorado. Según el diario oficial Granma, las escuelas e institutos de La Habana tienen un déficit de 8.576 profesores. En teoría, Raúl Castro es consciente del desastre, pero su aparente espíritu reformista tiene el contrapeso de su hermano Fidel, que "boicotea los cambios", señala Carmelo Mesa. La revolución que prometió libertad e igualdad ha construido "una sociedad totalitaria e injusta", dice Espinosa.

Por Maite Rico
Madrid
La Nueva Cuba

7/01/09

MUERE GELADIO GRINBERG, CREADOR DE LOS RELOJES MOVADO


Gedalio Grinberg, el hombre que comenzó vendiendo modestos relojes con alarma en La Habana de 1946 y terminó como dueño del exclusivo imperio de los Movado, falleció el pasado domingo en Nueva York a los 77 años.
Fue un visionario que supo reconocer el futuro de la industria de los relojes lujosos en Estados Unidos, y potenciar las relaciones entre el mundo de los negocios y las artes.
''Mi padre fue un gran hombre que tocó muchas vidas mediante su generosidad como líder de negocios, filántropo y mecenas de las artes'', dijo su hijo Efraim Grinberg, presidente y principal ejecutivo de Movado Group, en un comunicado difundido el lunes.
``Su pasión por la industria de los relojes y por nuestro negocio perdurará''.
La nota agrega que sus herederos continuarán aplicando los conocimientos y la sabiduría que Grinberg imprimió a su companía desde los inicios y mantendrán sus empeños por posicionar a Movado Group como un líder de la industria de los relojes''.
Hijo de emigrantes judíos, Grinberg nació en 1931 en La Habana, donde siendo apenas un adolescente comenzó a vender relojes con alarma a mitad del precio tradicional.
Desde entonces no se detuvo como vendedor, distribuidor y fabricante de la mercancía que lo llevó a la riqueza y a la fama.
Empezó vendiendo por su cuenta entre 30 y 40 relojes mensuales de la marca Sheffield, con ganancias de entre dos y tres pesos por cada uno, pero pronto ascendió en el negocio. En virtud de sus especiales dones de vendedor, la firma Juvenia le entregó relojes a consignación para distribuir a las joyerías habaneras.
Pero en los años 50 sobrevendría su prestigio como comerciante, bajo la tutela de Fabián Weiss, el más exitoso distribuidor en Cuba de las marcas suizas Omega, Edox y Olma.
Tras su viaje de luna de miel a México en 1955, Grinberg regresó a La Habana con el encargo de distribuir en la isla una nueva marca suiza: Piaget, bajo el patronazgo de la firma Omega.
Eran sus momentos de esplendor cuando la revolución de Fidel Castro llegó al poder. Sometido a interrrogatorios policiales tras un encuentro con un negociante estadounidense, Grinberg decidió que no había nada más que hacer en Cuba y marchó con su familia al exilio, el 16 de agosto de 1960.
En Miami vivió en un pequeño apartamento y se ganó la vida vendiendo carne para los hogares de emigrados cubanos, hasta que se reconectó con antiguos socios y se fue a Nueva York a reiniciar su carrera como distribuidor de los relojes Piaget para el mercado estadounidense.
Lo demás es historia. Su compañía North American Watch terminó adquiriendo otros negocios de la industria de relojes hasta apoderarse del emporio en 1983, convirtiéndola en una corporación de $300 millones.
Fue amigo de Andy Wahrhol, quien le inspiró una edición de relojes Movado, diseñados por prominentes artistas. Se codeó con las más importantes personalidades mundiales, desde presidentes a grandes figuras del arte, pero nunca olvidó sus orígenes de comerciante humilde.
''Este es el mejor país del mundo'', declaró Grinberg en una entrevista con la cadena CNN hace pocos años. ``Aquí yo soy un cubano de origen judío, que habla el inglés con acento, pero nunca me he sentido un extranjero. Esta es una nación de oportunidades, y lo que me sucedió a mí aquí no podría haberme ocurrido en otro lugar del mundo''.
A Grinberg lo sobreviven su esposa Sonia, tres hijos y seis nietos.


WILFREDO CANCIO ISLA
El Nuevo Herald

6/01/09

LA HABANA, RUINAS Y REVOLUCION


1. Cuando La Habana era una fiesta / Se acabó la diversión...


El 6 de enero de 1959, día de Reyes, el Diario de la Marina publicó el siguiente anuncio: “La Unión Nacional de Empresarios Cinematográficos de Cuba ha acordado [...] abrir las puertas de todas nuestras salas, absolutamente gratis, a todos los miembros de las valerosas tropas que integran el Ejército de la Libertad, para que disfruten de nuestros espectáculos mientras estén acampados en La Habana.”El negocio del cine se unía así al fervor generado por aquella revolución que prometía devolver las libertades políticas perdidas siete años antes, con el golpe del general Fulgencio Batista. La Habana era por aquel entonces una de las capitales mundiales del séptimo arte. La ciudad, alardeaban los cubanos, tenía más cines que Nueva York: 135 salas para una población que no llegaba al millón de habitantes. Grandes estudios como Warner, Twenty Century Fox, Columbia o Metro habían abierto centros de distribución y talleres donde se formaban decenas de técnicos.El cine no era sólo un motor cultural sino una industria de primer orden.Pero resultó que los dirigentes revolucionarios no supieron apreciar el apoyo del gremio. Resultó, incluso, que eran alérgicos a esa forma de entretenimiento burgués. Y aquellas salas, las señoriales y las modestas de barrio, fueron sucumbiendo a la construcción del socialismo. Hoy apenas sobrevive unaveintena, para una población que rebasa los dos millones. Las demás, enmudecidas, están cayéndose a pedazos, como todo en esa ciudad. Y en la isla. La Habana, dicen ahora pesarosos los cubanos, es un cementerio de cines. Como también es uncementerio de librerías, de mercados, de comercios... De esperanzas.Sobrevive algo de humor, cada día más negro, en espera de la muerte del caudillo, ese desenlace biológico que nunca llega. “Lo tienen apuntalao –comentan–, como los edificios de La Habana Vieja.”Calle Diez de Octubre con Santos Suárez. El imponente cine Apolo se erige frente a la parada de la guagua. ¿Qué dan ahora? La pregunta desencadena una cascada de reacciones.“¡Uyyy, no! –dice un mulato–. ¡Hace años que está cerrado! Se rompieron las máquinas y más nunca lo abrieron. Un cine hermoso era, con fuente de soda y rositas de maíz.” “Y tenía aire acondicionado –interviene una señora canosa–. Lo dejaron morir, como a todos. Sólo han mantenido los de la calle 23 y la Rampa, en el Vedado.” Y las vecinas, entre suspiros, hacen un repaso de las salas que había en la colonia donde nació la inolvidable Celia Cruz: “El Moderno, el Dora, el Atlas, el Fénix, el Santos Suárez...”, mientras señalan a todos los puntos cardinales. “Ya no hay ni cartelera en el periódico.”Algunos blogueros cubanos documentan con fotos el triste destino de los cines más emblemáticos: el Cuatro Caminos es un aparcamiento, como el Shanghai. El Majestic, un almacén. El Rex y el Dúplex, prodigios de la tecnología en los cuarenta, se hunden “en aguas albañales”. El Capitolio es un almacén de construcción. El Campoamor, un estacionamiento de bicicletas. El Cerro Garden, un taller mecánico. Cuatro celebradas salas art decó han corrido suertes dispares: el Infanta se incendió. El Manzanares se vino abajo. El Astral es utilizado por la Unión de la Juventud Comunista, y el América ofrecía, cuando pasamos ante él, un espectáculo humorístico titulado La esquina de Mariconchi.El cine había llegado a Cuba con la guerra de independencia y el estreno de la república. La primera sala abrió sus puertas en el Paseo del Prado en enero de 1897. Durante cinco décadas los habaneros devoraron filmes estadounidenses, italianos y franceses, en doble sesión. Las estrellas internacionales se paseaban por la ciudad. En el barrio de Colón, el de los grandes estudios, los niños recogían del suelo los descartes de las películas parafabricar petardos. Y los vendedores esperaban con sus cestos de comida a la salida del pase de medianoche. El cine era parte indisoluble de la vida de La Habana.Hasta que “se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar”. Tenía razón el cantante Carlos Puebla. Se apagaron los proyectores. Se confiscaron las películas. Las productoras abandonaron la isla. Las salas fueron intervenidas por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (icaic). Casi un tercio cerró los primeros años. El nuevo gobierno se encargó de seleccionar las películas en función de criterios ideológicos. Cintas soviéticas, checas y polacas subtituladas se adueñaron de las pantallas, aunque nunca se prohibió deltodo el “decadente” cine capitalista. El público desertó. Sin mantenimiento de ninguna clase, el deterioro de las salas fue imparable.Nada queda del eje cinematográfico por excelencia, Paseo del Prado y Parque Central, jalonado por el Fausto (tan caro a Cabrera Infante), el Galatea, el Capitolio, el Montecarlo, el Niza, el Sevilla o el Royal. Han sobrevivido al cinecidio el Yara, el Payret o la gigantesca sala del Karl Marx, antiguo Teatro Blanquita, todos construidos antes de 1959. El régimen revolucionario los ha convertido en una vitrina internacional donde se celebradesde 1979 el festival anual del Nuevo Cine Latinoamericano. El principal responsable de esa estrategia ha sido Alfredo Guevara, el gran santón de la cultura oficial cubana y censor implacable desde la presidencia del icaic, que ocupó durante más de cuarenta años. Guevara pasará a la posteridad por el demoledor retrato que de él hizo Guillermo Cabrera Infante en su relato Delito por bailar el chachachá.


2. El Carmelo de Cabrera Infante


Guevara vino a interrumpir una tarde las ensoñaciones de Cabrera Infante, que imaginaba entre el humo de su tabaco casamientos inmediatos con cuanta hembra jacarandosa entraba en El Carmelo. En aquella cafetería, toda una institución habanera, el escritor barruntaba lo que se avecinaba en Cuba, mientras observaba las idas y venidas de egregios miembros de la nueva casta política, que acababan de salir de un concierto en el Auditórium, rebautizado Amadeo Roldán tras la Revolución.Entre ellos estaba ese comisario de las artes y las letras, que se abrió paso hasta él “como Bette Davis en Now Voyager”, con su traje de seda y su corbata francesa, con su sonrisa gelatinosa, derramando efluvios de L’Air du Temps. La Dalia, le había apodado Néstor Almendros. De cara a la galería, Guevara ejercía de comunista virtuoso, al que disgustaba sobremanera un Cabrera Infante fuera de su control. Quería, le dijo, unirlo a su causa.Necesitaba su inteligencia. Y que dejara esa revista cultural, Lunes de Revolución, que difundía contenidos inapropiados como el arte “akstrakto”, la literatura “biknik” o el jazz, productos todos del imperialismo. La escéptica respuesta del escritor fue su sentencia: seis meses después, el aparatchik cerraba la revista.Cabrera murió en el exilio y es hoy uno de los muchos autores proscritos en Cuba. Guevara es un anciano al que pasean bajo palio y que se lamenta de que “La Habana está sumergida en la chusmería y en la vacuidad”. Y El Carmelo languidece en la misma esquina de Calzada con la calle D, víctima del perverso sistema de la doble moneda.Aquí se impone una pequeña digresión técnica para explicar la insólita política del Banco Central. Los cubanos reciben sus salarios en pesos (veinte dólares mensuales en promedio), pero la moneda nacional sólo sirve en las bodegas de alimentos básicos subsidiados por el Estado, en algunos restaurantes baratos, en lo que queda de los cines, en el transporte público o en las tiendas de ropa reciclada. En cambio, la carne de res, la mayoría de las medicinas, la ropa decente, los televisores, los teléfonos celulares y un sinfín de productos se pagan en cuc opeso convertible, también llamado dólar cubano o chavito, en alusión a los billetes del juego del Monopoly. El caso del pollo es de lo más ilustrativo. El gobierno lo trae congelado de Estados Unidos y lo descuartiza con criterios clasistas: manda los muslos a las bodegas en pesos, y destina las pechugas a las tiendas encuc (oficialmente, “tiendas de recuperación de divisas”; popularmente, chopin). Y sólo los cubanos que reciben remesas de sus familiares exiliados, los empleados de empresas mixtas o los que tienen contactos, formales o informales, con el turismo tienen acceso al cuc, que fue creado en 2004 y equivale a 24 pesos nacionales. El resto de la población, incluidos médicos y maestros, sólo dispone de moneda nacional y pasa verdaderascarencias. La brecha social es cada vez más evidente: hay una nueva clase de cubanos, vinculados al establishment, que gastan en un solo almuerzo en restaurantes de lujo lo que otros ganan en varios meses.Regresemos ahora a El Carmelo, donde una camarera nos conduce a una sala lúgubre y destartalada, con neones escasos y tan vacía como las bandejas del autoservicio:–¿No tienen nada?–Sí, bueno, antes era bufé, pero ahora servimos en lasmesas.–Nos vamos a sentar fuera, en la terraza.–Sí, pero tiene que ser en este lado, que es pago en divisa. Aquel lado es para moneda nacional.–¿Y qué diferencia hay?–Que en moneda nacional se da comida y bebidas nacionales.Su tono no deja lugar a discusión. Nos sentamos en el lugar asignado, también vacío, lejos de los cubanos que ocupan algunas mesas en el otro lado de la terraza. En moneda nacional, tienen para comer arroz, pollo,sopas...–¿No nos había dicho que de este lado se pagaba en divisa?–En divisa no hay comida, sólo emparedados.–¿Hay pollo en moneda nacional y no hay en divisa?–Así es.–¿Y por qué?–No pregunte. No hay respuesta. No funciona, le digo tal cual nos han dicho.–Bueno, pues tomaremos una cerveza.–¿Cristal o Bucanero?–¿Pero no decía que la cerveza nacional era en el otro lado?–Allí no servimos Cristal ni Bucanero sino otra peor, la que tomamos los cubanos.–¿Pero no es la misma fábrica?–Ese ya es un tema que yo no domino.–¿Y si queremos tomar una Cristal, pero estar sentados con los cubanos?–No se puede porque... las sillas son distintas. Oiga, usted no ha venido pa comel, sino pa hacel preguntas, y aquí no se puede preguntar.Finalmente nos informan que podemos pedir comida en pesos y pagarla en divisas. Nos ofrecen arroz con verdura.Sea. Cuesta imaginarse que aquella terraza desolada, cubierta con plástico verde y amueblada con un puñadode mesas metálicas hubiera sido escenario luminoso de la vida social habanera de los cincuenta y refugio de animadas tertulias. No hay agua en el baño, y los manteles rojos lucen manchas de grasa. La comida es un rancho cuartelero. Ni en el peor de sus presagios hubiera imaginado Cabrera Infante la suerte de su santuario. Y Lezama Lima, visitante ocasional de El Carmelo y connotado glotón, penaría sin consuelo.


3. Réquiem por las librerías“


La Habana era la voz de Lezama”, dice Cintio Vitier, el viejo poeta que se convirtió en un triste paladín del poder hace tres décadas. Mucho antes de dedicarse a la propaganda oficialista, Vitier formó parte de la redacción de la revista Orígenes, fundada en 1944 por Lezama y otros intelectuales. Ese grupo tenía sus tertulias en la cafetería La Lluvia de Oro y la librería La Victoria, ambas en la calle Obispo, en el corazón de La Habana Vieja.“En la diminuta trastienda de La Victoria podía uno asistir a las tertulias del autor de Paradiso. Con su enorme tabaco entre los dedos, se solía imponer con su maravillosa conversación”, cuenta el poeta y sacerdote Ángel Gaztelu, otro de los fundadores de la revista. Y cuando un joven escritor le pedía consejos para sus lecturas, Lezama le contestaba: “Muchacho, lee a Proust.”Hoy nadie pide consejo en las pocas librerías que han sobrevivido al vendaval revolucionario. La Victoria, ese “punto de reunión de la intelligentzia cubana”, como la describió el dramaturgo Virgilio Piñera, sigue en el nº 366 de Obispo. Tras muchos avatares, el local, en estado ruinoso, ha retomado su antigua función y vende libros usados, cubiertos de polvo. No hay textos de Lezama, pero sí las Obras completas del Che. Una pareja denórdicos despistados, conducida por el inevitable jinetero que trabaja a comisión, mira unos carteles del guerrillero y se va sin comprar nada.La Lluvia de Oro también pervive, un poco más adelante, pero el camarero no sabe quién es Lezama. Una orquesta toca son y salsa para los turistas. Es uno más de esos lugares sin gracia que han proliferado en los últimos años para hacerse con las divisas de los visitantes extranjeros.Sólo en Obispo había ocho librerías-editoriales cuando Fidel Castro entró en La Habana en enero de 1959. Todashabían sido fundadas por españoles, entre ellos un exiliado republicano, y todas fueron “intervenidas” por las autoridades y clausuradas en su mayoría. El monumental edificio art decó en la esquina de Obispo y Bernaza, construido en 1935, sigue albergando La Moderna Poesía, pero el buque insignia del mundo editorial cubano se ha convertido en un cascarón vacío. Los escaparates son el reflejo fiel de la política cultural del gobierno. En uno dominan los libros de cocina, astrología, autoayuda o decoración. La presencia de la literatura cubana se limita a los dos tomos de las Obras poéticas de Nicolás Guillén y una novela de la joven escritora Ena Lucía Portela. El otro está dedicado a la chemanía: doce títulos sobre el “guerrillero heroico”, en español, francés e inglés.La Moderna Poesía, como el puñado de librerías de La Habana, es más bien un depósito arbitrario de libros donde los dependientes, todos funcionarios del Estado, se aburren soberanamente a la espera del improbable comprador. La presencia de un manual sobre “estrategias de supervivencia empresarial” desconcierta casi tanto como la indigencia de los estantes de literatura cubana, donde faltan la mayoría de los grandes escritores.Con todo, el establecimiento mantiene la noble función para la que fue creado en 1890. De su socia, la librería Cervantes, con la que llegó a abrir sucursales en Sudamérica, no queda rastro.Y el local de su vecina, Ediciones Montero, creada en 1937 y especializada en temas de derecho, lo ocupa hoy el Comité Militar Municipal. El escaparate está tapado con tela verde, y en el cristal hay una foto del Che. En la acera de enfrente, la Librería Internacional ofrece al Che en todos los formatos posibles y la Ateneo Cervantes está invadida por manuales revolucionarios en desuso de los cinco continentes.Para los aficionados a la lectura, los libreros de ocasión de la Plaza de Armas constituyen el último recurso. Son una veintena e instalan sus puestos cuatro días a la semana en ese hermoso parque.Un primer vistazo puede ser decepcionante: Fidel, el Che y la Revolución copan las estanterías, por obligado protocolo, pero también por negocio. “A los jóvenes europeos lo que más les interesa son las obras del Che”, comenta uno de ellos. Pero las miles de bibliotecas privadas desmanteladas y vendidas en Cuba dan para mucho, y todavía hoy puede encontrarse alguna pequeña joya. Nada de Cabrera Infante, Reinaldo Arenas o Virgilio Piñera, ni de los autores de la nueva generación, como Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez, que viven enLa Habana pero publican en el extranjero. Parapetados en sus puestos, los libreros, que además suelen ser lectores, saben sin embargo dónde conseguir la mercancía prohibida.


4. Los vestigios de Galiano


La calle Obispo, arteria cultural y comercial, hervidero de estudiantes y empleados de banca, de funcionarios y gacetilleros a la carrera, cedió protagonismo en los años cuarenta al distrito de Centro Habana, a espaldas del Capitolio. Las calles Galiano, Neptuno y San Rafael, sedes de los primeros grandes almacenes, se convirtieron en el corazón vibrante de la capital moderna. No hay habanero que no evoque la elegancia de sus tiendas, el brillode los escaparates o las meriendas en las amplias cafeterías.Hoy Centro Habana parece una ciudad bombardeada, con pestilentes contenedores de basura y edificios ruinosos donde se hacinan las familias en cuartos oscuros. En este barrio, en la calle Trocadero, tenía Lezama Lima su casa, convertida en museo hace una década. De haberle tocado vivir en esta época, el escritor, después de haberse quedado con hambre en El Carmelo y sin tertulia en Obispo, habría regresado a su vivienda esquivando las montañas de escombros de los inmuebles vecinos.Pero si hay un lugar que representa la destrucción impenitente de la ciudad, ese es la calle Galiano, otrora “torbellino de curvas, de miradas, de piropos ásperos”, como la describiera Jorge Mañach en sus entrañables Estampas de San Cristóbal. Hacia el Malecón, Galiano está salpicada de desperdicios en charcoslodosos. Viejas farolas, hoy decapitadas, jalonan el recorrido. El antiguo Casino Regina, con su portentosa fachada de azulejos,amenaza con derrumbarse, como el bloque de diez pisos del número 310, que ya ha sido desalojado. Justo al lado estaban los grandes almacenes La Ópera, que se vinieron abajo. En la antigua joyería Montané se ha instalado el Comité de Defensa de la Revolución del barrio, cuyo cometido es delatar a los “enemigos” del régimen. Galiano llegó a concentrar catorce establecimientos de alhajas. Del espectacular edificio de eL Trianon sólo queda la fachada, que ampara un solar donde se estacionan los bicicarros. Ribas tiene los portones sellados. De la joyería El Cairo se adivina la ubicación por el rótulo incrustado en el suelo de piedra, bajo los soportales: “El templo de los enamorados”.La otra atracción de Galiano eran los grandes almacenes. El Ten Cents, que la cadena estadounidense Woolworth había abierto en 1924, ofrecía mercancías importadas a módicos precios. “Vendían todo lo que puedas imaginar, cinco plantas con mostradores de vidrio y madera. Era precioso –recuerda Martha, que trabajó como administradora cuando fue intervenido tras la Revolución–. Todo lo desbarataron. Fue tristísimo.” Woolworth explicaba con orgullo en sus folletos la filosofía del comercio a gran escala, que les permitía bajar costes. “Nuestra orientación es beneficiosa para las clases populares, que pueden obtener artículos que antes les eran inaccesibles.” En su lugar, la Revolución ha abierto una gran ferretería en divisas y precios fuera del alcance del cubano. La tienda Trasval ocupa dos plantas y vende artículos de plástico, juguetes, herramientas y pequeños electrodomésticos, en su mayoría made in China. Desde martillos –el más barato, de pésima calidad, a 9.60 cuc (11.50 dólares)– hasta un pequeño y vulgar estante de mimbre, a 55 cuc (66 dólares). La gente acude de visita, como a un planeta de fantasía al que se ingresa después de dejar los bolsos y la identificación en una consigna. Para evitar cualquier descuido, su recorrido es seguido por “cámaras de alta tecnología”, según advierten los carteles. Y a la salida un ejército de fornidos vigilantes registra al cliente.Para evitar tan incómodo marcaje, nada como acudir a una tienda en moneda nacional, que no se llaman tiendas sino “unidades de ventas”. Impagable resulta la que hoy ocupa el local del antiguo Bazar Inglés, puerta con puerta con el Trasval. “Cadena exclusiva. Ropa reciclada de primera calidad”, reza la pintura de la pared azul. Todo es siniestro: desde el maniquí del escaparate a las dependientas, pasando por los desechos que cuelgan de cinco percheros: camisas, pantalones y faldas desgastados, posiblemente restos de las pacas de ropa de segunda mano, procedente de Estados Unidos, que se vende en Centroamérica.Tampoco exigen el bolso ni la identificación en la antigua Berens Moda, en la calle Neptuno, cuyo escaparate merece el paso a la posteridad. Veamos: un “blúmer” (braga), tres tarjetas del Che, dos botellas de desinfectante, una junta de cafetera, un peine sucio, una junta de olla, dos cascos de moto, un sobre de “polvo facial”, una cazuela, dos budas chinos de colores y un cartel que reza “Se arreglan pies y manos. Uñas postizas”. Estos son los reductos de los cubanos sin divisas.


5. Lucha de clases en El Encanto


La joya de la corona de la calle Galiano era, sin duda, los almacenes El Encanto, “más que una tienda, una institución nacional”, como decían los anuncios de entonces. Abierta en 1888 por tres inmigrantes asturianos como una modesta sedería, para 1950 ocupaba ya una manzana entera, en la esquina con San Rafael. Las fotos de la época muestran un edificio moderno de siete plantas, con relucientes escaleras mecánicas, ampliosvestíbulos con ascensores y “artísticas vitrinas”. La publicidad no exageraba: la fama de El Encanto, templo del refinamiento y el buen gusto, había cruzado fronteras. Christian Dior visitó en 1956 el establecimiento y le dio en exclusiva la representación de sus productos. El Encanto tenía oficinas de compras en todo el mundo, además de sus propios diseñadores de moda. María Félix y John Wayne encargaban ropa a medida y Tyrone Powerrodó un anuncio del almacén.Todo en El Encanto era moderno: el aire acondicionado perfumado, el sistema de control y reposición de mercancía, la venta a crédito, su mecenazgo cultural y, sobre todo, su política de personal. La filosofía del negocio era implicar al millar de empleados, que recibían los mejores salarios del gremio, contabancon servicio médico y club social y podían seguir cursos de ortografía, contabilidad e inglés.Pepe Solís, Aquilino Entrialgo y Bernardo Solís, los fundadores, “bajaron a la tumba seguros de que El Encanto, proyectado al futuro, enlazaría sus nombres perpetuamente a la obra que ellos iniciaron y engrandecieron”, aseguraba un texto de los cincuenta. Sin embargo, el 13 de octubre de 1960, el nuevo gobierno publicó la ley 890 de “expropiación forzosa de todas la empresas industriales y comerciales”. Las huestes milicianastomaron control de El Encanto, que se convirtió en escenario “de la lucha de clases que en esos años se apreciaba en toda la sociedad”, según la prensa oficial.El 13 de abril de 1961, exactamente seis meses después de la expropiación, cerrado ya el establecimiento, un humo denso y unas llamaradas empezaron a brotar del segundo piso. El fuego se expandió a toda velocidad. Al amanecer, El Encanto había quedado reducido a escombros. Entre las cenizas, los bomberos recuperaron los restos de Fe del Valle, que esa noche hacía su guardia miliciana. Tres días más tarde, fue detenido CarlosGonzález Vidal, un joven empleado católico que había apoyado la Revolución, pero que repudiaba el rumbo comunista que estaba tomando. Interrogado por la G-2, confesó haber provocado el fuego con dos petacas incendiarias, pero sin intención de causar víctimas.Fidel Castro atribuyó el atentado a la cia. En realidad, el cerebro de ese y otros sabotajes no era otro que un ex colaborador suyo, Manuel Ray Rivero, ministro de la Construcción del primer gobierno revolucionario. Opuesto a la orientación totalitaria del régimen, Ray Rivero había fundado el Movimiento Revolucionario del Pueblo (mrp), en cuya “sección obrera” se integró González Vidal.El joven, héroe para algunos, terrorista y mercenario para otros, fue fusilado el 20 de septiembre de 1961 en la Fortaleza de la Cabaña, donde cientos de cubanos cayeron ejecutados por el régimen castrista. Sus últimas palabras, dicen las crónicas, fueron: “¡Viva Cuba Libre! ¡Viva Cristo Rey!” Y Fe del Valle, heroína para unos, “comunista rabiosa” para otros, engrosó el panteón de los Mártires de la Revolución y tiene una estatua enel parque que hoy ocupa el solar de El Encanto.


6. Y Coppelia desplazó a La Gran Vía


Si El Encanto era “la joya” de La Habana, la dulcería La Gran Vía era el “legítimo orgullo para la industria cubana”, según reza el Libro de Cuba, una gigantesca enciclopedia ilustrada sobre la vida republicana publicada en 1953. Sus fundadores eran también españoles, tres hermanos toledanos que habían aterrizado con lo puesto en Güines, allá por los años veinte. Pero quien mejor puede contar la historia es Bartolo Roque, un anciano enjuto yvivaracho de 78 años cuya vida está unida a La Gran Vía.“Allí entré chamaquito, con 16, como ayudante de caja. Ellos eran pichones gallegos. El mayor era José García Moyano. Pedro era el más chico. Y Valentín, el mediano. Empezaron haciendo dulces de bodega para los comercios del área campesina. Tenían gran aceptación, porque trabajaban sabroso. Yo fui a verles. Merecibió Pepe. Dígole: quiero aprender un oficio. Díceme: Ven pa ca. Empecé fregando latas, y luego me pusieron con el maestro repostero. Me formé como dulcero en poco tiempo, porque me gustaba y aprendí rápido.”La fama de los dulces se expande por la isla y en los años cuarenta deciden dar el salto a La Habana. Allá se instalan en la calle Santos Suárez. “El negocio marchaba muy bien, así que compraron el solar de enfrente, toda una manzana, e hicieron un parqueo y una tienda, que inauguraron en 1952. Éramos 120 trabajadores.”Bartolo saca una carpeta de viejas fotos. Una pastelería reluciente y luminosa. Las cocinas con los hornos. Cinco elegantes señoritas muy atareadas recogiendo encargos por teléfono. Flota de camionetas de reparto, con sus choferes uniformados. Bartolo haciendo un pastel. Y en otra, 37 operarios y ayudantes, todos con largos delantales y gorros blancos, posan frente a incontables pasteles de nata. “Hacíamos de todo: tartaletas deguayaba y queso, pasteles de carne, pero los cakes eran la gran especialidad. Traían la leche en cántaros, para hacer la nata. La Habana entera compraba allá.” Debe de ser cierto, porque no hay habanero de cierta edad que no suspire y mire al cielo cuando se menciona La Gran Vía.En la siguiente foto, unos dirigentes sindicales hablan a los empleados desde una tarima. “La pastelería fue intervenida muy pronto –recuerda Bartolo–. Los hermanos se marcharon en 1959 a Puerto Rico. Muchos maestros dulceros también se fueron.” Bartolo no. Él apoyó la Revolución y siguió trabajando hasta1984, cuando se alistó en la zafra y un accidente lo dejó con una mano paralizada y una magra pensión de invalidez. “Después del accidente, seguí trabajando como voluntario. No era fácil.” Tesonero como es, dio clases en la escuela de dulcería. Y hoy, ya viudo, acude cada día a la tienda a ayudar en lo que puede.La Gran Vía conserva su local, a unas cuadras de la casa de Bartolo, con el mismo rótulo y el cartelito demadera del año de la fundación. Ahí terminan las similitudes. La otrora rutilante calle Santos Suárez es unestercolero, con la basura apilada alrededor de contenedores a rebosar. En el interior, lleno de humo, unosclientes beben cerveza. Los vecinos compran chucherías, cigarrillos y latas de refrescos. Todo en divisas.El “Mural de Emulación” destaca a los mejores trabajadores, agrupados por “brigadas”. Las vitrinas refrigeradas han dejado paso a cuatro mostradores con cakes de intensos colores amontonados en cajas y cuatro bandejas de pastelillos. “No se hace lo que se debe hacer porque carecemos de materia prima”, dice Bartolo, que culpa de inmediato “al bloqueo”. La animadversión hacia Estados Unidos no se ve matizada por el hecho de que tres de sus seis hijos se hayan marchado allá, y que le ayuden a completar su pensión de 240 pesos mensuales (12 dólares). “Mi mujer fue alguna vez a visitarlos, pero yo no. Yo, como decía el Che, no quiero ni tantito así con ellos.”Como maestro repostero, en los años cincuenta, Bartolo ganaba 81 pesos al mes. “¡Y entonces el peso valía más que el dólar, era una moneda fuerte y reconocida en todo el mundo! –dice sin poder disimular el orgullo–. Entonces, claro, comprábamos más cosas y vivíamos mejor. Mi padre era agricultor, ganaba 40 céntimos la jornada y con eso le daba pa comprar comida pa dos días. Hoy, como todo viene desde China, tiene que salir más caro. A ver si Obama arregla el bloqueo.” El anciano combina su profesión de fe revolucionaria con destellos de nostalgia. “Los dueños eran buena gente. Eran los que mejor pagaban de las dulcerías y se portaban bien con los empleados: te resolvían problemas, te hacían préstamos.” En el Libro de Cuba, los propietarios de La Gran Vía, quizá por sus propios orígenes, dejan patente su rechazo a cualquier connotación elitista: “En esta casa no hay preferencias clasistas. Igual se hace un cake por valor de 1.50 pesos que otro de 500. Todos ellos de la mejor calidad. Lo mismo acuden a la casa los ricos y gentes de la alta sociedad que personas modestas y decondición humilde.”Pero como, en la nueva Cuba, sólo el Estado revolucionario podía contribuir a la felicidad del pueblo, las autoridades se apoderaron de La Gran Vía y decidieron crear su propio símbolo: la heladería Coppelia.Al poco tiempo de abrir sus puertas, en junio de 1966, el lugar había adquirido tal fama que cualquier extranjero de visita en La Habana no podía obviar una parada para saborear alguno de los veintiséis sabores en oferta. “Fidel me manda helados Coppelia”, alardeaba Hugo Chávez hace un año. Había hecho lo propio con Ho Chi Minh en losaños sesenta, en aras de la solidaridad con Vietnam.Con su forma de platillo volador, rodeado de jardines, Coppelia ocupa dos mil metros cuadrados en pleno corazón de La Habana y tiene capacidad para atender a mil personas a la vez. Fue un encargo de Fidel Castro y se construyó en apenas seis meses. La “Catedral del Helado”, que inspiró el título de la más famosa película cubana, Fresa y chocolate, es apenas lasombra de lo que fue. Desde fuera, todo parece igual. Día tras día, de diez de la mañana a diez de la noche, miles de personas, jóvenes en su mayoría, esperan su turno durante horas bajo el sol o la lluvia. “Es que no hay otro lugar en moneda nacional donde sentarse con los amigos o la novia –dice Miguel–. El helado es pura escarcha (agua congelada), pero se pasa el tiempo.” Nadie se queja cuando los guardias de seguridad dan la prioridad a losextranjeros. Nos derivan a una parte más tranquila, un espacio recoleto con una pancarta del Che y media docena de mesas, casi todas libres. Aquí se paga en divisas. ¿Son los mismos helados? “Nooo, este es mucho mejor que el helado nacional y hay más variedad”, nos asegura el dependiente.Ese día sirven chocolate, avellana, naranja-piña y vainilla. Bastante mediocres. Y a precios altos: 3 cuc (3.60 dólares) por dos bolas. En el sector en pesos sólo hay naranja-piña. Cinco bolas cuestan cinco pesos (0.25 dólares), o sea, veinte veces menos. ¿Cuál es la diferencia entre los dos productos? “Los helados de moneda nacional –nos explican– vienen de otra fábrica que se llama Varadero y están hechos con leche en polvoy saborizantes. Los de divisas son de crema de leche y fruta.”Colas y escarcha insípida para los cubanos; prioridad y helado cremoso para la “élite” con divisas. ¿Dónde quedó la “igualdad” que justificó la construcción de Coppelia? Joseluisito lo explica mejor que nadie en un blog en que los jóvenes manifiestan su solidaridad con Gorki Águila, el roquero encarcelado en dos ocasiones por ridiculizar al hasta ahora intocable “Coma Andante”. “Coppelia –escribe Joseluisito– es el símbolo perfecto de la dictadura socialista. La colectivización, la rebañización, todos al mismo lugar para comer los helados, pobres, mal hechos,con cucharas socialistas, con silencio castrista, todos obligados a sentarse en las mesas que no puedes escoger, todos haciendo colas, todos discriminados, cubanos de un lado, extranjeros del otro. Yo quería sentarme donde me daba la gana, harto de esas colas interminables, quería poder sentarme en cualquier cafésin que nadie me dijera dónde, libre. Esa enorme heladería colectivista me da asco.”


7. Pantomima revolucionaria


30 de diciembre de 1958. Vísperas de la toma de La Habana por los revolucionarios. El Diario de la Marina anuncia: “Aumentan las exportaciones de frutas y vegetales a Estados Unidos. [...] También se han reportado grandes embarques de dulces y confituras [...], de carnes y pescados.”31 de mayo de 2007, año 49 de la Revolución. El órgano oficial Granma informa: “Empresarios estadounidenses concertaron la venta a Cuba de 318,000 toneladas de alimentos y otros productos agrícolas [...]. El 95% de esas importaciones tiene como destino la canasta básica de la población.”Noviembre de 2008, año 50 de la Revolución. Lisette, militante revolucionaria de toda la vida, se lamenta: “Boniato,boniato y boniato. No hay más que boniato. No hay yuca, la fruta bomba (papaya) está amarilla; la piña, ácida. Los tomates, verdes. Las zanahorias, negras. No hay lechuga. Hoy sólo he encontrado acelga.”Lisette está avinagrada porque no encuentra lo que quiere en el mercado de la calle 14. El desabastecimiento es generalizado y, para “resolver” la comida de cada día, hay que recurrir a la “bolsa negra”, a precios mucho más altos. El mercado de la calle 19, el mejor, ofrece un poco más de variedad: un puesto de berenjenas de aspecto muy cansado, otro de berros y otro con tres manojitos de espinacas. La culpa, esta vez, la tienen loshuracanes. En el agromercado de la calle 17 con K, en la parte más noble del antiguo barrio burgués del Vedado, el espectáculo es desolador. Boniatos, otra vez. Minúsculas cabezas de ajo a un peso cada una. Pepinos marchitos.El único mercado bien surtido lo hemos encontrado en la calle Cuba, delante de la iglesia de Belén. Tiene puestos de jamones y salchichones, lomos de res, quesos, estupendos tomates rojos que no se ven en ningún otro lado, plátanos, cocos...Es un atrezo, todo de plástico. Estamos en pleno rodaje de una coproducción hispanocubana sobre la juventud de José Martí. “Se va a llamar El ojo del canario”, explica un extra vestido con harapos, acodado en una esquina.El gran país agrícola que siempre fue Cuba producía en 1958 casi el 80% de los alimentos que consumía la población y era el principal proveedor de hortalizas y tubérculos para Estados Unidos. Hoy es al revés: la isla importa más del 80% de la canasta básica de sus habitantes, sometidos además a una dieta austera y desabrida. La Revolución ha destruido el campo y no ha desarrollado la industria. Cuba vive –muy mal– delturismo, de las exportaciones de níquel, de las remesas de los exiliados y de los subsidios, soviéticos hasta 1991 y venezolanos desde 1999, que compensan el enorme déficit de la balanza comercial.Ante las pruebas fehacientes de su fracaso en todos los sectores, el régimen se ha dedicado a crear una Cuba virtual, de presente heroico y pasado miserable. Los medios de comunicación, el cine, los libros, las escuelas y las universidades, los centros de investigación científica y los museos son instrumentos de propaganda de la llamada “batalla de ideas”, que consiste en fabricar “los logros” de la Revolución. Las “dificultades”, el eufemismo para hablar del hundimiento de la economía, las achacan todas al “bloqueo criminal y genocida impuesto por Estados Unidos a Cuba”. ¿Cómo justificar entonces que “el imperio” sea desde 2003 el principal proveedor de productos alimenticios de la isla, con ventas de 600 millones de dólares al año? A los cubanos de a pie no hay que explicarles nada. Saben que el embargo comercial, decretado por Washington en 1962en el contexto de la Guerra Fría, ha perdido gran parte de su vigencia y que La Habana lo utiliza como cortina de humo para desviar hacia otros la responsabilidad del naufragio.Los subterfugios estadísticos y el valor ficticio de la moneda nacional han ocultado la realidad durante décadas, pero ya nadie se cree los datos oficiales, cuando los hay. El desastre es demasiado obvio. Los indicadores socioeconómicos que ilustran el hundimiento del país están a mano en las páginas web de las organizaciones internacionales y de los centros especializados.Baste señalar que en los años cincuenta, con seis millones de habitantes, Cuba era la tercera potencia económica de América Latina, después de Venezuela y Uruguay, y la trigésima en el mundo. Hoy, la economía cubana es la penúltima del continente, sólo por delante de Haití, y la número 140 en la clasificación internacional.Un repaso de la prensa de antes de la Revolución –había cerca de cien publicaciones en el país, incluyendo unos veinte diarios en La Habana, en español, chino e inglés– da una idea de la prosperidad económica en esa época, más allá de los tradicionales clichés sobre la mafia y la prostitución. La sección de “clasificados” del Diario de la Marina –unas diez páginas cada día–, es particularmente ilustrativa, tanto en “Alquiler de casas”, como en “Venta de automóviles” o “Empleos”.“Se ofrece matrimonio español sin hijos, juntos o separados, ella para cuartos, sabe lavar y planchar, ropa fina, y él para el comedor. Buenas referencias.” Anuncios como este, publicado el 12 de diciembre de 1958, aparecían todos los días en “el periódico más antiguo de habla castellana”, fundado en 1832 y expropiado en 1960 (no le sirvió de mucho ponerse “a la orden de la Revolución y de su líder máximo”). Los inmigrantes españoles competían por los empleos domésticos con la población negra. Coincidían en la misma página las ofertas de trabajo para una “cocinera color”, una “muchacha parda” o una “manejadora española experiencia cuidar bebitos”. En la primera mitad del siglo xx Cuba fue un imán de trabajadores españoles. En 1958 el ingreso por habitante en la isla duplicaba al de la antigua metrópoli. Había desigualdad y mucha miseria en el campo, es cierto, pero también “una gran movilidad social, y el país progresaba económicamente a pesar de los políticos y de la dictadura”, recuerda el editor Pío Serrano, que apoyó la Revolución antes de exiliarse a Madrid en 1974. A partir de 1959 el nuevo régimen decreta la igualdad y acaba con la economía. Cuba se derrumba, mientras España entra en el círculo virtuoso del progreso: el ingreso por habitante alcanza rápidamente al de la antigua colonia y actualmente lo supera siete veces (27,000 dólares frente a 4,000).Si el 25 de marzo de 1952 los diarios cubanos informaban que España había “suprimido el racionamiento de pan”, en Cuba el racionamiento es hoy la regla. No hay prensa que no sea oficialista, no hay anuncios clasificados, no hay ofertas de trabajo. En cambio, hay más de 60 mil médicos, la mitad de ellos en “misiones internacionalistas”.Cuba “vende” sus médicos a cambio de petróleo venezolano y no tiene medicinas ni ambulancias para su propia población, pese a lo cual mantiene vivo el mito de la superioridad de la Revolución en materiade salud. Desde que Carlos Finlay descubriera, a finales del siglo xix, el modo de transmisión de la fiebre amarilla, Cuba siempre ha sido una potencia médica en América Latina. En 1952 la isla ya tenía la tasa de mortalidad infantil más baja de todo el continente y también la esperanza de vida más alta.Había 37 hospitales generales en todo el territorio, y en 1954 fue inaugurado en Topes de Collantes (sierra del Escambray) un centro ultramoderno para tuberculosis que ayudó a acabar con la enfermedad y que, como tantas otras cosas en Cuba, está hoy abandonado.“Esta revolución ha llevado al país cincuenta años atrás –comentaba una vecina de Santos Suárez–. Han logrado tres cosas: destruir todo lo que había construido el capitalismo, romper las familias y acabar. Todas las revoluciones destruyen para construir un orden nuevo. Los dirigentes cubanos, escribió el arquitecto comunista italiano Roberto Segre, se propusieron “borrar las imágenes formales de la sociedad anterior, [...] destruir los símbolos existentes de la estratificación social” y “manifestar visiblemente la capacidad creadora implícita en el pueblo en acción”. El problema es que olvidaron la segunda parte. Si el éxito de una revolución se determina por lo que construye sobre las cenizas del anterior régimen, la cubana es un fracaso lamentable. Su “capacidad creadora” se ha circunscrito a los bloques prefabricados soviéticos o las viviendas chapuceras de las “microbrigadas” de voluntarios, los hoteles de lujo para turistas, ungigantesco mausoleo para el Che, “el primer monumento a Lenin en América” y muchas cárceles. Donde antes había centrales azucareras, fábricas, empresas, tiendas o cines, hoy sólo quedan vestigios, testigos mudos de la pujanza creativa del pasado y del empeño destructivo de un caudillo megalómanoque ha dedicado su vida a “la construcción de ruinas”, según el luminoso oxímoron acuñado por el escritor cubano Antonio José Ponte en su libro La fiesta vigilada (2007).La Habana se llevó la peor parte. La Revolución se ensañó con ella porque representaba todo lo que odiaba. La Habana efervescente de las mil tertulias literarias, abierta a la cultura y a la inteligencia, que recibía a Einstein, a la Pavlova o a María Guerrero; la capital mundial del ajedrez de la mano de Capablanca,la capital de la arquitectura que atrajo a Mies van der Rohe, Franco Albini o Walter Gropius... Aquella ciudad innovadora es hoy un fantasma gris.La Revolución intenta ahora devolverle un poco del esplendor de antaño convirtiendo a La Habana Vieja en un decorado de cartón piedra para el turista. “Esto no tiene arreglo”, se lamentan los cubanos. La xpectaciónpor las reformas anunciadas por Raúl Castro al sustituir a su hermano se ha diluido ante la evidencia. “Fidel sigue mandando y todo está paralizado”, reconoce Gustavo, cuyas simpatías por el régimen no le han borrado el pragmatismo. Todos, castristas y anticastristas, confían en que ocurra algo, pero medio siglo de represión y castración política han hecho del cubano un pueblo apático. “Lo mejor –dicen– es no coger lucha, porque esto se va a caer por su propio peso.” Y expresan su hartazgo a través de una permanente huelga de brazos caídos, escribiendo un blog o huyendo en una balsa. Mientras, siguen esperando el regresode los Reyes Magos, tal y como lo había anunciado en la prensa cubana la juguetería de los Almacenes Ultra: “Imposibilitados de llegar a todos los hogares en su fecha tradicional, con motivo de la situación nacional que ha devuelto la libertad a Cuba, los Reyes Magos prometen su visita el sábado 10 por la noche.” Fue el 8 de enero de 1959, y aún no han vuelto. ~
Bertrand de la Grange y
Maite Rico
Letras Libres
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